Para 1980, año de fundación de CIARA, la industria de aceites oleaginosos en el país había comenzado a desarrollarse progresivamente, en línea con la creciente demanda mundial. Ese año, sin embargo, se inició influido por la grave crisis política internacional por Afganistán, que confrontó a Estados Unidos y la Unión Soviética, que se había producido en diciembre del año anterior. Eso hacía prever precios internacionales en baja, también provocada por existencias sobrantes del ciclo anterior. A comienzos de 1980, se preveía que la cosecha de soja argentina se ubicaría cómodamente en 4,5 millones de toneladas (actualmente ronda los 50 millones). Ante la perspectiva de que concluyera la sequía que había afectado a Brasil y la Argentina, se proyectaba para 1980 una cosecha mundial de soja de 100 millones de toneladas, superando las 83 millones de la campaña anterior.

Según un informe del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación, de octubre de 2011, en poco más de una década tanto la superficie sembrada de soja como su producción presentaron un importante crecimiento, del 122% y 152% respectivamente. El fuerte dinamismo presentado por este cultivo se explica por el boom del nuevo paquete tecnológico “Soja RR + Glifosato + Siembra directa”, cuya aplicación trajo, a su vez, aparejado un fuerte aumento de la productividad debido a:

• Mayor y mejor control de malezas.

• Mínima labranza que favorece la conservación del suelo al tiempo que reduce los ciclos de laboreo incentivando el doble cultivo sobre la misma tierra en una campaña agrícola.



A partir de la aplicación de ese paquete, la soja ha tenido una creciente participación en el total del área sembrada del país, siendo en 2011 del 64%. La industria procesadora ha crecido en su capacidad de molienda, acorde con el aumento en la producción de granos oleaginosos.

Mientras que en 1980 se molía el 22 % de la producción de soja, para 1997 la molienda alcanzó el 97 % de lo producido. A partir de 1998 cayó la participación relativa de la molienda debido al fuerte incremento en la producción de soja. Durante la década del 90 se produjo una fuerte expansión de la molienda y, consecuentemente, se expandió la producción de aceites y subproductos con una decisiva inserción en el mercado internacional, puntualizó el documento oficial.